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Reparar el gen de la FQ , una solución a la fibrosis quística cada vez más cerca.

Corregir el defecto genético que causa la fibrosis quística con una potente arma científica denominada edición genómica, es una puerta abierta a la curación de esta enfermedad rara. En ello trabaja el equipo del biólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Daniel Bachiller.

El esquema de la foto de arriba representa los cinco pasos de la investigación dirigida por el científico Daniel Bachiller y que persigue reparar el gen defectuoso que causa la fibrosis quística.

Este proyecto del CSIC y de la Fundación de Investigación Sanitaria de las Islas Baleares acaba de recibir una de las ayudas Merck Serono que entrega la Fundación Salud 2000 para continuar en la investigación que persigue curar la fibrosis quística, una enfermedad hereditaria que ataca a algunas de las zonas del cuerpo que producen secreciones, en especial el sistema digestivo y los pulmones.

Daniel Bachiller explica cómo encontrar una solución.

¿Qué pasos sigue su proyecto de investigación cuyo fin es corregir este gen defectuoso?

Empezamos con células de la piel de pacientes de fibrosis quística que, como todas las de su cuerpo, presentan el defecto genético causante de la enfermedad, y a partir de ellas producimos un tipo de célula madre llamado célula pluripotente inducida. Estas células tiene todas las características de las células madre, pero además presentan la ventaja de que pueden producirse a voluntad a partir de la piel de cualquier persona.

En estas células madre reparamos el defecto genético de manera que obtenemos células que ya no tienen la enfermedad y que como son del propio paciente se le puede volver a trasplantar sin que se produzca rechazo. Es lo que se llama trasplante autólogo.

Pero para que esas células puedan cumplir una función, hay que transformarlas primero en una célula del tejido donde van a tener que empezar a trabajar. Las células madre son pluripotentes (pueden dar lugar a prácticamente todos los tipos celulares que podemos encontrar en nuestro cuerpo), así que nosotros en el laboratorio les decimos lo que queremos que hagan. Las transformamos en una célula que es, por ejemplo, un precursor de una célula del pulmón, órgano donde tiene peor efecto la fibrosis quística. Y allí es donde se trasplantarían.

Ese es el proceso completo, pero…¿cómo es exactamente el paso en el que se corrige el gen?

Una vez producidas las células madre desde las células de la piel, lo siguiente es arreglar el gen en ellas. En los últimos 3 o 4 años se han desarrollado una serie de herramientas que nos permiten, actuando sobre la célula viva, acceder al genoma de la célula y modificar las zonas que nos interesan. Para ello utilizamos unas enzimas especiales, diseñadas en el laboratorio, que nos ayudan a eliminar la zona defectuosa del gen y a reemplazarla por una copia buena del gen a la célula. Es lo que se llama edición genómica.

Además de para reparar, esta técnica también sirve, en otros casos, para eliminar o para añadir uno o varios genes. Es una herramienta muy potente que, en combinación con la producción de células madre inducidas, revolucionará en los próximos años algunas áreas de la Medicina.

La unión de estas dos técnicas nos abre la puerta a poder arreglar los defectos que están detrás de la mayoría de las enfermedades raras. Pero también en otras enfermedades degenerativas que, o bien tengan una base genética o puedan tratarse mediante la incorporación de nueva información genética a las células.

El científico del CSIC Daniel Bachiller, primero por la izquierda, acompañado por el equipo de investigación que trabaja en corregir el defecto genético que causa la fibrosis quística.

¿En qué punto está su proyecto, qué queda por hacer? 

Hemos transformado las células de la piel de pacientes en células madre, hemos reparado el gen en ellas. También hemos empezado a hacer diferenciación, es decir, a transformar células pluripotentes en células del epitelio pulmonar, que es donde está el mayor problema de los enfermos de fibrosis quística, en el revestimiento interior de los pulmones.

Ahora estamos trabajando en producir esas células en cultivo, en el laboratorio. El último paso sería trasplantar esas células pulmonares a los pacientes, pero todavía estamos en la fase de ensayo en ratones.

¿Y cuándo puede ser una realidad?

Es muy difícil de decir y hay que ser prudente para no crear falsas esperanzas. Creemos que nos quedan algunos años de trabajo.

La fibrosis quística todavía es una enfermedad crónica. Está investigación ¿es una puerta a la curación? 

Si, naturalmente. Cuando nosotros empezamos el proyecto fue pensando en que, además de los tratamientos que se están ensayando para alargar la vida y la calidad de vida de los pacientes, era necesario pensar en una posible solución. No es la única posible, hay laboratorios que están trabajando en otras áreas y también están obteniendo buenos resultados. Pero pensamos que era el momento de aplicar los últimos adelantos de la medicina regenerativa a la curación de la fibrosis quística y de paso demostrar que otras enfermedades hereditarias también podrían abordarse de esta manera. Ahora tenemos que demostrarlo. 

Mientras, el cribado neonatal permite la detección precoz de la enfermedad

El cribado sirve para hacer un diagnóstico correcto que permita empezar los tratamientos paliativos lo antes posible. La fibrosis quística además de afectar a los pulmones, también afecta al intestino y al páncreas. Los problemas digestivos que antes hacían que el paciente muriera en la infancia se han solucionado proporcionando enzimas digestivas a los pacientes. Esa primera fase de letalidad temprana prácticamente se ha solucionado, pero todavía queda el problema más tardío, el de los pulmones.

 

Los defectos en el gen CFTR hacen que el pulmón funcione peor y que se acumule moco y bacterias que producen infecciones recurrentes que con los años acaban deteriorando el tejido pulmonar. La mayor parte de los tratamientos paliativos van encaminados a prevenir y tratar las infecciones y de esta manera mejorar el funcionamiento pulmonar. Cuando los tratamientos disponibles se usan desde el principio mejoran mucho la calidad de vida y por eso es importante el diagnóstico en edades tempranas.

Y cuando la enfermedad está avanzada se plantea el trasplante de pulmón.

Sí, un enfermo de fibrosis quística a partir de los 30 o 40 años empieza a tener problemas serios de deterioro pulmonar y ya la única solución que queda es el trasplante. Aunque los trasplantados siempre deben tener cuidado con el rechazo o con problemas inmunológicos, la esperanza de vida se les incrementa.

¿Este proyecto está afectado por los recortes presupuestarios que sufre la investigación?

Claro que está afectando. Mientras Alemania destina el 3% del PIB a la investigación, España solo el 1,3. Es una atrocidad. Si no se hace investigación y desarrollo tecnológico vamos a tener un futuro poco prometedor. El Ministerio de Investigación, que se dedicaba a la riqueza del país en el futuro, ha desaparecido. Menos mal que todavía quedan fundaciones privadas o semiprivadas, como la Fundación Salud 2000, que mantienen la financiación y que están salvando no solo proyectos concretos, sino la propia existencia física de los grupos de investigación. ( FUENTE: EFE SALUD )

FQ EUSKADI.